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Jung Chang nació en Yibin, provincia de Sichuan, China, en 1952. Fue Guardia Roja durante un breve periodo y posteriormente trabajó como campesina, “doctora descalza”, obrera del metal y electricista hasta convertirse en estudiante de lengua inglesa y, más tarde, en profesora adjunta de la Universidad de Sichuan.
En 1978, abandonó China para viajar a Gran Bretaña, donde obtuvo una beca de la Universidad de York (RU). Se doctoró en Lingüística en 1982, convirtiéndose en el primer ciudadano de la República Popular China que obtenía un doctorado de una universidad británica. Jung Chang vive en Londres, e imparte sus clases en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres.
Aparte de Cisnes Salvajes ha escrito también Mao: la Verdadera Historia (2005) conjuntamente con su actual esposo, el historiador inglés Jon Halliday.
Una abuela, una madre, una hija. A lo largo de esta saga, tan verídica como espeluznante, tres mujeres luchan por sobrevivir en una China sometida a guerras, invasiones y revoluciones.
La abuela de la autora nació en 1909, época en la que China era aún una sociedad feudal. Sus pies permanecieron vendados desde niña, y a los quince años de edad se convirtió en concubina de uno de los numerosos señores de la guerra. Sesenta y nueve años después, su nieta abandonó el país.
Este libro admirable relata la historia de esos años a través de la vida de las mujeres de una familia china: tres mujeres dotadas de una fuerza y un carácter casi sobrehumanos.
La abuela de Jung Chang vivió durante diez años en una maliciosa atmósfera de intrigas feudales entre la esposa, los sirvientes y las concubinas de su señor de la guerra. En 1933, cuando éste ya se hallaba próximo a morir, huyó de su hogar llevándose consigo a su hija.
Aquella niña –la madre de Jung Chang– desarrolló una activa labor clandestina durante sus años de estudiante transmitiendo información a las fuerzas comunistas que asediaban su ciudad durante la revolución. Contrajo matrimonio con uno de los guerrilleros de Mao Zedong, y una de sus hijas –Jung– alcanzó la mayoría de edad durante la Revolución Cultural. Ésta, tras permanecer tres meses en la Guardia Roja, se rebeló contra la cínica tiranía de Mao durante los años de devastación que siguieron, época en la que hubo de ver a sus progenitores denunciados y enviados a campos de trabajo. Exiliada a las montañas, trabajó posteriormente como campesina y “doctora descalza”.
Cisnes salvajes no sólo es un emocionante relato de aventuras, sino una importante obra histórica y un escalofriante testimonio del coraje humano.
Mi nombre, «Jung», se pronuncia «Yung».[1]
Los nombres de los miembros de mi familia y de los personajes públicos son reales, y han sido escritos tal y como generalmente se les conoce. Los nombres de otras personas aparecen disfrazados.
Existen dos símbolos fonéticos de especial dificultad: la X y la Q se pronuncian, respectivamente, como sh y ch.
He modificado los nombres oficiales de ciertas organizaciones chinas con objeto de describir sus funciones con mayor precisión. Así, describo xuan-chuan-bu como «Departamento de Asuntos Públicos» en lugar de «Departamento de Propaganda», y zhong-yang-wen-ge como «Autoridad de la Revolución Cultural» en vez de «Grupo de la Revolución Cultural».
[1] )- Para la presente edición los nombres propios chinos han sido transcritos fonéticamente siguiendo el sistema pinyin, adoptado internacionalmente -- e incluso por la propia República Popular China -- en 1979 para eliminar las dificultades a que daba lugar la existencia de los distintos sistemas de romanización existentes hasta entonces (Wade-Giles anglosajón, Escuela Francesa del Lejano Oriente [EFEO], Lessing alemán, etc.)- Según dicho sistema de transcripción fonética, nombres como Mao Tse-tung, Chu En-lai, etc., adoptaron la grafía, cada vez más familiar, de Mao Zedong, Zhou Enlai, etc. Así, la gran mayoría de los nombres de personas, lugares y cosas que aparecen en Cisnes Salvajes respetan la grafía utilizada en el original, escrito en lengua inglesa. Las únicas excepciones se refieren a ciertos nombres dotados ya de su propia romanización castellana tradicional (Pekín y no Beijing, Yangtzé [río Yangtsé] y no Changjiang, Chiang Kai-shek y no Jiang Jieshi). (N. del T.)