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Los Centuriones es el primer volumen de una trilogía — le siguen Los Pretorianos y Los Mercenarios — que ha consagrado a Jean Lartéguy como uno de los escritores más leídos en su género. La acción denodada y heroica de los paracaidistas de Dien-Bien-Fu, trasladados al nuevo teatro de guerra de la Kasbah de Argelia, es apenas el fondo de un penetrante estudio psicológico de tipos y caracteres que encuentra en los episodios bélicos — narrados con verdad y realismo — el motivo para manifestarse.
En el segundo volumen, los "centuriones"se convierten en Los Pretorianos. El asesinato de uno de sus camaradas lleva a los amigos de éste a desbordar el marco nacional de la acción militar y a "hacer política". Nada podrá contener ya a ese torrente de hombres audaces, ni siquiera aquellos que, desde Argel o desde la metrópoli, tratan de someterlos. Tenidos por peligrosos tanto por las jerarquías tradicionales como por los hombres a los que ellos mismos han llevado al poder, Los Pretorianos del 13 de mayo son lanzados de nuevo a la guerra. Desde este momento, ya no podrán escapar a su destino y deberán enfrentarse con la dimisión, con nuevos complots, o con el suicidio
El volumen siguiente, Los Mercenarios, trata sobre los combatientes del Batallón Francés de Corea. Es la novela del orgullo nacional burlado, de las energías que no hallan donde emplearse, de los sacrificios sin fe y sin causa. Un general americano ambicioso y una montaña sin el menor valor estratégico, pero que ejerce su fascinación sobre ambos campos, dominan el drama. Los mercenarios son, en su mayor parte, aventureros en estado puro, inolvidables figuras de hombre, hijos irrecusables de un siglo de violencia sobre quienes Larteguy ofrece un testimonio honrado y viril.
Jean Lartéguy es el seudónimo literario de Jean Pierre Lucien Osty, soldado, escritor y periodista nacido en 1920 en Aumont-Aubrac, Lozère, Francia.
Nació en una de esas familias que él mismo describió como "de pobres campesinos montañeses cuyos nombres aparecen inscriptos en los monumentos de guerra pero no en los libros de historia". Tanto su padre como su tío sirvieron en la Primera Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial y después de la ocupación de Francia por los alemanes, Lartéguy escapó a España en Marzo de 1942 y se quedó allí durante nueve meses, parte de ellos en prisión, para unirse luego al 1er Grupo Comando de las Fuerzas Libres Francesas. Durante la guerra, combatió en Italia, los Vosgos, Belfort y en Alemania. Permaneció en servicio activo durante siete años y dejó el ejército como capitán de reserva para dedicarse al periodismo.
Recibió numerosas condecoraciones, entre ellas, la Légion d'honneur, la Croix de guerre 1939-1945, y la Croix de guerre T.O.E.
Como periodista y corresponsal de guerra, especialmente para la revista Paris Match, cubrió los conflictos de Azerbaijan, Korea, Palestina, Indochina, Algeria y Vietnam. Siempre cerca de los acontecimientos, se presentó como voluntario en el Batallón Francés y resultó herido por una granada durante la batalla de Heartbreak Ridge.
En América Latina escribió informes sobre varias revoluciones y alzamientos, entrevistando al Che Guevara en 1967, poco antes de su captura y ejecución. En la edición de Julio de 1967 de Paris Match, escribió un extenso artículo titulado "Los Guerrilleros" en el cual dijo: "En un tiempo en el que los cubanos pretenden crear Vietnams por todo el mundo, los norteamericanos corren el riesgo de hallar su propio Argel en América Latina".
En 1955 recibió el premio Albert Londres por su labor periodística.