Antony Sutton -Wall Street y los Bolcheviques

La Editorial

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Capítulo 9

LA GUARANTY TRUST SE VA A RUSIA

 

El gobierno soviético desea que Guarantee (sic) Trust Company se convierta en agente fiscal en los Estados Unidos para todas las operaciones soviéticas y contempla la compra por parte norteamericana del Eestibank con miras a una completa iterrelación de fortunas soviéticas con intereses financieros norteamericanos.

William H. Coombs, informando a la embajada norteamericana en Londres, 1° de Junio de 1920 (Departamento de Estado de los EE.UU. Decimal File, 861.51/752). ("Eestibank" era un banco estoniano)

 

 

En 1918 los soviéticos se hallaban ante un confuso conjunto de problemas internos y externos. Ocupaban tan sólo una fracción de Rusia. Para sojuzgar al resto necesitaban armas extranjeras, alimentos importados, apoyo financiero externo, reconocimiento diplomático y – por sobre todo – comercio exterior. Para obtener el reconocimiento diplomático y el comercio exterior los soviéticos primero necesitaban representaciones fuera de Rusia y esas representaciones, a su vez, requerían financiamiento por medio de oro o de divisas extranjeras. Como ya hemos visto, el primer paso consistió en establecer la Oficina Soviética en Nueva York bajo Ludwig Martens. Simultáneamente se hicieron esfuerzos para transferir fondos a los EE.UU. y a Europa para la compra de los bienes que se necesitaban. Luego, se ejerció presión en los EE.UU. para obtener el reconocimiento o bien para obtener las licencias de exportación necesarias a fin de embarcar bienes hacia Rusia.

Banqueros y abogados de Nueva York suministraron una asistencia significativa – a veces crítica – para cada uno de estos objetivos. Cuando el profesor George V. Lomonossoff, el expero técnico de la Oficina Soviética, tuvo necesidad de transferir fondos del principal agente soviético en Escandinavia, un prominente abogado de Wall Street vino en su ayuda – utilizando canales oficiales del Departamento de Estado y al secretario de estado actuante como intermediario. Cuando hubo que transferir oro hacia los EE.UU., fueron la American International Corporation, la Kuhn, Loeb & Co. y Guaranty Trust las que solicitaron las facilidades y utilizaron sus influencias en Washington para allanar el camino. Y cuando se trató del reconocimiento, hallamos a firmas norteamericanas solicitándole al Congreso y a la opinión pública un respaldo para el régimen soviético.

Antes que el lector deduzca – con demasiada premura – de estas afirmaciones que Wall Street estaba realmente teñida de rojo, o que banderas rojas flameaban en las calles, le adelantamos que en un capítulo posterior presentaremos pruebas de que la firma J.P. Morgan también financiaba al general Kolchak en Siberia. Aleksandr Kolchak estaba combatiendo a los bolcheviques a fin de instaurar su propia versión de un régimen autoritario. Además, la misma firma también contribuyó a la organización anticomunista United Americans.

 

WALL STREET VIENE EN AYUDA DEL PROFESOR LOMONOSSOFF

El caso del profesor Lomonossoff constituye un detallado caso histórico de la asistencia brindada por Wall Street al naciente régimen soviético. A fines de 1918, George V. Lomonossoff, miembro de la Oficina Soviética en Nueva York y más tarde Primer Comisario de Ferrocarriles, se encontró varado y sin fondos en los EE.UU. Por esta época a los fondos soviéticos se les negaba el ingreso al país; más aún, no existía un reconocimiento oficial del régimen en absoluto. Lomonosoff fue materia de una carta fechada el 24 de Octubre de 1918, dirigida por el Departamento de Justicia de los EE.UU. al Departamento de Estado {[1]}. La carta hacía referencia a los atributos bolcheviques de Lomonosoff y a sus discursos pro-bolcheviques. El investigador concluía: “El Prof. Lomonosoff no es un bolchevique aunque sus discursos constituyen un inequívoco apoyo a la causa bolchevique.” Así y todo, Lomonosoff fue capaz de mover hilos en las más altas esferas de la administración y lograr que 25.000 dólares fuesen transferidos de la Unión Soviética a través de un agente espía en Escandinavia (quien, a su vez, se convertiría más tarde en el asesor confidencial de Reeve Schley, un vicepresidente del Chase Bank). ¡Todo ello con la asistencia del miembro de un prominente estudio jurídico de abogados de Wall Street! {[2]}

Presentamos aquí la evidencia en detalle porque los mismos detalles apuntan a la estrecha relación que existió entre ciertos intereses que hasta ahora se han tenido por acérrimos enemigos. La primera indicación del problema de Lomonossoff es una carta fechada el 7 de Enero de 1919 procedente de Thomas L. Chadbourne de Chadbourne, Babbitt & Wall del 14 de Wall Street (la misma dirección que la de William Boyce Thompson) dirigida a Frank Polk, secretario de estado actuante. Obsérvese el amigable saludo inicial y la referencia casual a Michael Gruzenberg, alias Alexander Gumberg, principal agente soviético en Escandinavia y más tarde asistente de Lomonossoff:

Querido Frank: Has sido lo suficientemente amable como para decirme que si yo podía informarte del estado de los $ 25.000 items de fondos personales pertenecientes al Sr. y Sra. Lomonossoff tu pondrías en movimiento la maquinaria necesaria a fin de traerlos aquí para ellos.

Me he comunicado con el Sr. Lomonossoff respecto de ello y me dice que el Sr. Michael Gruzenberg, que fue a Rusia para el Sr. Lomonossoff antes de las dificultades entre el embajador Bakhmeteff y el Sr. Lomonossoff, le transmitió la información en relación con este dinero a través de tres rusos que llegaron recientemente de Suecia, y que el Sr. Lomonossoff cree que el dinero está retenido en la embajada rusa en Estocolmo, Milmskilnad Gaten 37. Si la investigación del Departamento de Estado arrojase por resultado que este no es el lugar dónde se encuentra depositado el dinero, entonces la embajada rusa en Estocolmo puede dar la dirección exacta del Sr. Grunzenberg quien puede suministrar la información adecuada al respecto. El Sr. Mr. Lomonossoff no recibe cartas del Sr. Gruzenberg, si bien ha sido informado que éstas han sido escritas. Tampoco las que él le ha enviado al Sr. Gruzenberg han sido entregadas, según le han informado. Por esta razón es imposible ser más precisos de lo que he sido, pero espero que algo pueda hacerse para aliviar la incomodidad que lo embarga a él y a su esposa por la falta de fondos, y sólo hace falta un poco de ayuda para asegurar este dinero que les pertenece y que les ayudaría de este lado de las aguas.

Agradeciéndote por adelantado por cualquier cosa que puedas hacer, quedo, como siempre:

Sinceramente a tus órdenes
Thomas L. Chadbourne.

 

En 1919, por la época en que esta carta fue escrita, Chadbourne era un funcionario ad honorem en Washington, consejero y director del U.S. War Trade Board (Consejo de Comercio de Guerra de los EE.UU.) y director de la U.S. Russian Bureau Inc. (Oficina Ruso Norteamericana), una compañía oficial de pantalla del gobierno norteamericano. Previamente, en 1915, Chadbourne había organizado la Midvale Steel and Ordinance para explotar el negocio bélico. En 1916 se convirtió en presidente del Democratic Finance Committee y más tarde fue director de Wright Aeronautical y de Mack Trucks.

La razón por la cual Lomonossoff no estaba recibiendo las cartas de Gruzenberg era, con toda probabilidad, que las mismas estaban siendo interceptadas por alguno de los varios gobiernos que tenían un vivo interés en las actividades de este último.

El 11 de enero de 1919, Frank Polk cablegrafió a la legación norteamericana en Estocolmo:

Departamento recibió información que $25.000 de fondos personales de... Ruego pregunte a la legación rusa informal y personalmente si tales fondos están retenidos allí. Caso contrario, averigüe dirección del Sr. Michael Gruzenberg quien, según datos, posee información al respecto. Departamento no involucrado oficialmente, simplemente haciendo averiguaciones a favor de ex funcionario ruso en este país.

Polk. Actuante.

En esta carta Polk parece ignorar las conexiones bolcheviques de Lomonossoff y se refiere a él como un “ex funcionario ruso en este país”. Sea como fuere, dentro de tres días Polk recibió una respuesta de Morris de la legación norteamericana en Estocolmo:

14 de Enero, 15 horas 3492 – Vuestro 12 de Enero 15 horas N° 1443.

Suma de $ 25.000 de ex presidente de comisión rusa sobre medios de comunicación en los Estados Unidos no conocida por la legación rusa; tampoco posible obtener dirección del Sr. Michael Gruzenberg.

Morris

Aparentemente Frank Polk le escribió luego a Chadbourne (la carta no está incluida en las fuentes) indicándole que el Estado no podía encontrar ni a Lomonossoff ni a Michael Gruzenberg. Chadbourne contestó el 21 de Enero de 1919:

Querido Frank: Muchas gracias por tu carta del 17 de Enero. Entiendo que hay dos legaciones rusas en Suecia, siendo una de ellas la soviética y la otra la de Kerensky y presumo que tu averiguación se dirigió a la soviética puesto que es ésta cuya dirección te di en mi carta, específicamente: Milmskilnad Gaten 37, Estocolmo.

La dirección de Michael Gruzenberg es Holmenkollen Sanitarium, Christiania, Noruega, y creo que la legación soviética podría averiguar todo lo concerniente acerca de los fondos si se pusiera en comunicación con él.

Agradeciéndote por hacerte cargo de este problema y asegurándote mi profundo aprecio, quedo, como siempre:

Sinceramente a tus órdenes
Thomas L. Chadbourne

Deberíamos notar que un abogado de Wall Street tenía la dirección de Gruzenberg, el principal agente soviético en Escandinavia al tiempo que el secretario de estado actuante y la legación norteamericana en Estocolmo no tenían registros de esa dirección ni podían averiguarla. Chadbourne también presume que los soviéticos constituían el gobierno oficial de Rusia, si bien dicho gobierno no había sido reconocido por los Estados Unidos y Chadbourne, por su posición en el War Trade Board, tenía que saberlo.

Frank Polk cablegrafió luego a la legación norteamericana en Christiania, Noruega, incluyendo la dirección de Michael Gruzenberg. Desconocemos si Polk sabía que estaba transmitiendo la dirección de un agente de espionaje, pero su mensaje fue el siguiente:

A Legación Norteamericana, Christiania. 25 de Enero de 1919. Se ha informado que Michael Gruzenberg está en Holmenkollen Sanitarium. ¿Es posible para usted localizarlo y preguntarle si tiene algún conocimiento respecto de disposición de fondo de $ 25.000 pertenecientes al ex presidente de misión rusa de medios de comunicación en los EE.UU. profesor Lomonossoff?

Polk. Actuante

El representante norteamericano en Christiania (Schmedeman) conocía bien a Gruzenberg. De hecho, el nombre había figurado en los informes de Schmedeman a Washington sobre las actividades pro-soviéticas de Gruzenberg en Noruega. Schmedeman contestó:

Enero 29, 20 horas. Importante. Vuestro telegrama 25 Enero N° 650.

Antes de salir hoy para Rusia Michael Gruzenberg informó a nuestro agregado naval que, cuando estuvo en Rusia hace algunos escasos meses, había recibido a pedido de Lomonossoff  $25.000 del Instituto Ferroviario Experimental Ruso, del cual el Prof. Lomonossoff fue presidente. Gruzenberg alega que hoy le cablegrafió al abogado de Lomonossoff en Nueva York, Morris Hillquitt [sic], que él, Grunzenberg, está en posesión del dinero y antes de enviarlo aguarda instrucciones de los EE.UU., pidiendo en el cablegrama que Hillquitt provea a Lomonossoff de dinero para gastos corrientes para él y su familia a cuenta de la recepción del dinero. {[3]}

Puesto que el ministro Morris y Grunzenberg viajarían en el mismo tren a Estocolmo, este último afirmó que le daría a Morris más detalles sobre la materia.

Schmedeman

El ministro norteamericano viajó con Grunzenberg a Estocolmo en dónde recibió el siguiente cable de Polk:

Legación de Christiania informa que Michael Gruzenberg, tiene para Prof. G. Lomonossoff la ... suma de $25.000 recibidos del Instituto Ferroviario Experimental Ruso. Si puede Usted hacerlo sin involucrarse con autoridades bolcheviques, al departamento le agradaría que facilite Usted la transferencia de este dinero al Prof. Lomonossoff en este país. Favor de contestar.

Polk. Actuante.

Este cable produjo resultados ya que, el 5 de Febrero de 1919, Frank Polk le escribió a Chadbourne acerca de un “peligroso agitador bolchevique” Grunzenberg:

Mi querido Tom: tengo un telegrama de Christiania indicando que Michael Gruzenberg tiene los $25.000 del Prof. Lomonossoff y los ha recibido del Instituto Ferroviario Experimental Ruso y que le cablegrafió a Morris Hillquitt [sic] en Nueva York para que éste le dé dinero para gastos corrientes hasta que el fondo en cuestión le pueda ser transmitido. Siendo que Gruzenberg acaba de ser deportado de Noruega por ser un peligroso agitador bolchevique, puede tener dificultades de telegrafiar desde dicho país. Entiendo que ahora se ha ido a Christiania y, si bien está un tanto fuera de la línea de acción del departamento, si lo deseas me gustaría ver si puedo hacer que el Sr. Gruzenberg remita el dinero al Prof. Lomonossoff desde Estocolmo y le estoy telegrafiando a nuestro ministro allí para averiguar si eso se puede hacer.

Muy sinceramente a tus órdenes
Frank L. Polk

El telegrama de Christiania, que Polk menciona en su carta, dice lo siguiente:

3 de Febrero 18 horas, 3580. Importante. Referente Enero 12, N° 1443 del departamento, $10.000 han sido depositados en Estocolmo a mi órden a ser entregados al Prof. Lomonossoff por Michael Gruzenberg uno de los ex representantes de los bolcheviques en Noruega. Le informé antes de aceptar este dinero que me comunicaría con Usted y averiguaría si es su deseo que este dinero le sea enviado a Lomonossoff. Por lo tanto solicito instrucciones sobre mi curso de acción.
Morris

Después, Morris en Estocolmo solicitó instrucciones sobre el adelanto de los $10.000 depositados en un banco de esa ciudad. Su frase “(esta) ha sido mi única conexión con este asunto” sugiere que Morris tenía conciencia de que los soviéticos podían alegar, y probablemente alegarían, que la operación constituía una transferencia monetaria oficialmente facilitada, desde el momento en que la acción implicaba una aprobación de tales transferencias monetarias. Hasta ese momento los soviéticos habían tenido que ingresar el dinero de contrabando en los EE.UU.

16 horas. 12 de Febrero, 3610. Rutina.
Con referencia a mi 3 de Febrero 18 horas, N° 2580 y vuestro Febrero 8 19 horas N° 1501. No me queda claro si es vuestro deseo que yo transfiera los $ 10.000 referidos al Prof. Lomonossoff. Habiendo sido informado por Gruzenberg que él ha depositado este dinero a la orden de Lomonossoff en un banco de Estocolmo y ha avisado al banco que este adelanto podía ser enviado a Norteamérica a través mío, siempre que yo así lo ordene, ha sido mi única conexión con el caso. Ruego cablegrafíe instrucciones.
Morris

Lo que sigue luego es una serie de cartas sobre la transferencia de los $10.000 desde A/B Nordisk Resebureau hacia Thomas L. Chadbourne en 520 Park Avenue, Ciudad de Nueva York, a través del Departamento de Estado. La primer carta contiene instrucciones de Polk sobre la mecánica de la transferencia; la segunda de Morris a Polk, contiene $10.000; la tercera de Morris a A/B Nordisk Resebureau solicitando una extracción; la cuarta es una respuesta del banco con un cheque; y la quinta es el acuse de recibo.

Vuestro 12 de Febrero 16 horas, N° 3610
El dinero puede ser transmitido directamente a Thomas L. Chadbourne, 520 Park Avenue, Ciudad de Nueva York.
Polk.
Actuante.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Despacho, N° 1600, 6 de Marzo de 1919
El Honorable Secretario de Estado
Washington

Señor: con referencia a mi telegrama N° 3610 del 12 de Febrero y a la respuesta del departamento N° 1524 del 19 de Febrero respecto de la suma de $10.000 para el Profesor Lomonossoff, tengo el honor de adjuntar una copia de la carta que le he enviado el 25 de Febrero a A. B. Nordisk Resebureau, los banqueros con quienes el dinero se hallaba depositado; una copia de la contestación de A. B. Nordisk Resebureau, fechada el 26 de Febrero; y una copia de mi carta a A. B. Nordisk Resebureau fechada el 27 de Febrero.

De esta correspondencia se desprende que el banco estaba deseoso de enviar este dinero al Profesor Lomonossoff. Les expliqué, sin embargo, como se verá de mi carta del 27 de Febrero, que recibí autorización para transferirlo directamente al Sr. Mr. Thomas L. Chadbourne, 520 Park Avenue, Ciudad de Nueva York. Adjunto aquí también un sobre dirigido al Sr. Chadbourne en el cual se encuentra una carta dirigida a él y un cheque sobre el National City Bank of New York por $10,000.

Tengo el honor de ser, señor,
su más fiel servidor
Ira N. Morris

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

A. B. Nordisk Reserbureau,

No. 4 Vestra Tradgardsgatan, Stockholm.

Caballeros: Habiendo recibido vuestra carta del 30 de Enero, afirmando que han recibido $ 10.000 a ser pagados al Prof. G. V. Lomonossoff, a mi pedido, inmediatamente telegrafié a mi gobierno preguntando si deseaban que este dinero fuese enviado al Prof. Lomonossoff. En el día de la fecha estoy en posesión de una respuesta autorizándome a enviar el dinero directamente al Sr. Mr. Thomas L. Chadbourne, pagadero al Prof. Lomonossoff. Me será grato enviarlo tal como fui instruido por mi gobierno.

Quedo caballeros
vuestro servidor
Ira N. Morris

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Sr. I.N. Morris
Ministro Norteamericano, Estocolmo

Estimado Señor: Rogamos acuse recibo a vuestro favor de ayer concerniente pago de dólares 10.000 – al Profesor G. V. Lomonossoff y tenemos por este medio el placer de adjuntar cheque por dicha suma a la órden del Profesor G. V. Lomonossoff el cual, tenemos entendido, reenviará gentilmente Usted a este caballero. Tendremos agrado en recibir vuestro recibo por el mismo y quedamos

Respetuosamente v/seridores
A. B. Nordisk Reserbureau
E. Molin

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

A. B. Nordisk Resebureau
Estocolmo

Caballeros: Ruego reciban acuse de recibo de vuestra carta del 26 de Febrero, incluyendo un cheque por $10.000 pagaderos al Profesor G. V. Lomonossoff. Tal como les adelanté en mi carta del 25 de Febrero, he sido autorizado a reenviar este cheque al Sr. Thomas L. Chadbourne, 520 Park Avenue, Ciudad de Nueva York, y lo enviaré a este caballero dentro de los próximos días, a menos que Ustedes indiquen que desean lo contrario.

Vuestro servidor
Ira N. Morris

Sigue luego un memorándum interno del Departamento de Estado y el acuse de recibo de Chadbourne:

Sr. Phillips al Sr. Chadbourne, 3 de Abril de 1919

Señor: Con referencia a correspondencia previa concerniente a la remisión de diez mil dólares desde A. B. Norsdisk Resebureau al Profesor G. V. Lomonossoff que Usted ha solicitado sea transmitido a través de la Legación Norteamericana en Estocolmo, el departamento le informa que está en posesión de un despacho del ministro norteamericano en Estocolmo, fechado el 6 de Marzo de 1919, junto con la carta que adjuntamos dirigida a Usted y un cheque por la suma mencionada, emitido a la orden del Profesor Lomonossoff.

Quedo, señor, siendo su más obediente servidor
William Phillips
Secretario Actuante de Estado
Adjunto: Carta sellada dirigida al Sr. Thomas L. Chadbourne, incluida con el 1.600 de Suecia.

 

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

 

Respuesta de Chadburne, 5 de Abril de 1919

Señor: Acuso recibo de vuestra carta del 3 de Abril, con carta adjunta dirigida a mí, conteniendo cheque por $10.000 emitido a la orden del Profesor Lomonossoff, el cual que entregado el día de la fecha.

Quedo, con gran respeto,
Vuestro servidor
Thomas L. Chadbourne

Más tarde la legación de Estocolmo preguntó por la dirección de Lomonossoff en los EE.UU y el Departamento de Estado le informó que “en la medida en que es del conocimiento del departamento, el Profesor George V. Lomonossoff puede ser contactado a través del Sr. Thomas L. Chadbourne, 520 Park Avenue, Ciudad de Nueva York.”

Es evidente que el Departamento de Estado, ya fuese por la razón de una amistad personal entre Polk y Chadbourne o bien por influencias políticas, consideró que debía colaborar y actuar de cartero para un agente bolchevique – recientemente expulsado de Noruega. Pero, ¿por qué un prestigioso estudio jurídico del establishment habría de estar tan íntimamente interesado en la salud y el bienestar de un emisario bolchevique? Quizás un informe del Departamento de Estado de la misma época arroje alguna pista:

Martens, el representante bolchevique, y el profesor Lomonossoff están apostando al hecho que Bullit y su partido harán un informe favorable a la Misión y al Presidente sobre las condiciones en la Rusia Soviética y que, sobre la base de dicho informe, el gobierno de los Estados Unidos favorecerá tratativas con el gobierno soviético, tal como fue propuesto por Martens. 29 de Marzo 1919 {[4]}

 

ESTÁ ARMADO EL ESCENARIO PARA LA EXPLOTACIÓN COMERCIAL DE RUSIA

Era la explotación comercial de Rusia lo que excitaba a Wall Street y ésta no había perdido tiempo en preparar su programa. El 1° de Mayo de 1918 – una fecha auspiciosa para revolucionarios rojos – se estableció la American League to Aid and Cooperate with Russia (Liga Norteamericana para Ayuda y Cooperación con Rusia), aprobándose su programa en una conferencia pronunciada en el edificio de las oficinas del Senado, en Washington D.C. Los funcionarios y el comité ejecutivo de la Liga representaban a facciones superficialmente disímiles. Su presidente fue Dr. Frank J. Goodnow, presidente de la John Hopkins University. Como vicepresidentes figuraban, el siempre activo William Boyce Thompson, junto con Oscar S. Straus, James Duncan, y Frederick C. Howe quien escribiera Confessions of a Monopolist (Confesiones de un Monopolista) el libro de las reglas por las cuales los monopolistas podrían controlar a la sociedad. El tesorero era George P. Whalen, vicepresidente de la Vacuum Oil Company. El Congreso estaba representado por el Senador William Edgar Borah y el Senador John Sharp Williams, del Comité de Relaciones Exteriores del Senado; el Senador William N. Calder; y el Senador Robert L. Owen, presidente del Comité de Bancos y Moneda. Los miembros de la cámara de representantes fueron Henry R. Cooper y Henry D. Flood presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara. El empresariado norteamericano estaba representado por Henry Ford; Charles A. Coffin, presidente del directorio de la General Electric Company; y M. A. Oudin, en aquél entonces gerente internacional de General Electric. George P. Whalen representaba a la Vacuum Oil Company, y Daniel Willard era presidente de la empresa ferroviaria Baltimore & Ohio Railroad. El elemento más abiertamente revolucionario estaba representado por la Sra. Raymond Robins, cuyo nombre luego apareció en forma prominente en los archivos de la Oficina Soviética y en las audiencias del Comité Lusk; Henry L. Slobodin, descripto como un "prominente socialista patriótico"; y Lincoln Steffens, un comunista local de nota.

En otras palabras, fue un comité ejecutivo híbrido; constituido por elementos revolucionarios locales, miembros del Congreso de los Estados Unidos e intereses financieros prominentemente involucrados en asuntos rusos.

Hubo un programa aprobado por el comité ejecutivo que enfatizaba la necesidad de establecer una división rusa oficial en el gobierno de los EE.UU. “dirigida por hombres fuertes”. Esta división recurriría a la ayuda de universidades, organizaciones científicas y otras instituciones para estudiar la “cuestión rusa”; coordinaría y uniría las organizaciones dentro de los EE.UU. “para la salvaguarda de Rusia”; organizaría un “comité de inteligencia especial para la investigación de los asuntos rusos”, y, en general, estudiaría e investigaría lo que se había dado en llamar la “cuestión rusa”. El comité ejecutivo aprobó luego una resolución de apoyo al mensaje que Woodrow Wilson enviara al congreso en Moscú y la Liga afirmó su propio apoyo para la nueva Rusia Soviética.

Unas pocas semanas más tarde, el 20 de Mayo de 1918, Frank J. Goodnow y Herbert A. Carpenter, representando a la Liga, se entrevistaron con el Secretario Asistente de Estado William Phillip y le plantearon la necesidad de establecer una “división rusa oficial del gobierno para coordinar todos los asuntos rusos. Me preguntaron (escribió Phillips) si podrían hacer llegar esta cuestión hasta el Presidente.” {[5]}

Phillips informó de esto directamente al Secretario de Estado y, al día siguiente, le escribió a Charles R. Crane en Nueva York pidiéndole su opinión sobre la American League to Aid and Cooperate with Russia. Phillips le solicitó a Crane, “Realmente deseo su consejo acerca de cómo deberíamos tratar a la Liga ... No queremos causar problemas negándonos a cooperar con ellos. Por el otro lado, es un comité extraño y no termino de entenderlo.” {[6]}

A principios de Junio llegó al Departamento de Estado una carta proveniente de William Franklin Sands de la American International Corporation para el Secretario de Estado Robert Lansing. Sands proponía que los Estados Unidos designasen un administrador en Rusia en lugar de una comisión y opinó que: “la sugerencia de una fuerza militar aliada en Rusia me parece algo muy peligroso en este momento.”{[7]} Sands enfatizaba la posibilidad del comercio con Rusia agregando que sobre esta posibilidad podía avanzarse “mediante un administrador bien elegido que gozara de la plena confianza del gobierno” e indicaba que el “Sr. Hoover” podía ajustarse al papel. {[8]}Basil Miles le pasó la carta a Phillips, siendo Miles un ex asociado de Sands, con la expresión: “Pienso que el Secretario la hallará digna de echarle una mirada.”

A principios de Junio, el War Trade Board (Consejo del Comercio de Guerra) subordinado al Departamento de Estado, adoptó una resolución y un comité del Consejo, formado por Thomas L. Chadbourne (el contacto del Profesor Lomonossoff), Clarence M. Woolley y John Foster Dulles, remitió un memorándum al Departamento de Estado urgiendo consideraciones sobre caminos y medios “para generar relaciones comerciales más estrechas y más amigables entre los EE.UU. y Rusia”. El Consejo recomendaba una misión a Rusia y reabría la cuestión de si esto debía resultar como respuesta a una invitación del gobierno soviético.

Después, el 10 de Junio, M. A. Oudin, gerente internacional de la General Electric Company, expresó sus miras sobre Rusia y claramente favoreció un “plan constructivo para la asistencia económica” de Rusia. {[9]} En Agosto de 1918, Cyrus M. McCormick de la International Harvester le escribió a Basil Miles en el Departamento de Estado y elogió al programa del Presidente para Rusia del cual McCormick pensaba que sería “una oportunidad dorada.” {[10]}

Por consiguiente, a mediados de 1918 hallamos un esfuerzo concentrado de un segmento del empresariado norteamericano – obviamente preparado para abrir el comercio – dispuesto a sacar ventaja de su propia posición privilegiada frente a los soviéticos.

 

ALEMANIA Y LOS ESTADOS UNIDOS LUCHAN POR EL NEGOCIO RUSO.

En 1918 una asistencia como la descripta al embrionario régimen bolchevique se justificaba sobre la base de derrotar a Alemania e impedir la explotación alemana de Rusia. Éste fue el argumento utilizado por W. B. Thompson y Raymond Robins para enviar a revolucionarios bolcheviques y a equipos de propaganda hacia Alemania en 1918. El mismo argumento fue utilizado por Thompson en 1917 cuando conferenció con el Primer Ministro Lloyd George con el fin de obtener el apoyo británico para el emergente régimen bolchevique. En Junio de 1918 el embajador Francis y su equipo regresaron de Rusia y urgieron al Presidente Wilson “a reconocer y a ayudar al gobierno soviético de Rusia.” {[11]} Estos informes, confeccionados por el equipo de la embajada para el Departamento de Estado, se filtraron hacia la prensa y fueron ampliamente difundidos. Por sobre todo, se alegaba que un retraso en reconocer a Rusia le ayudaría a Alemania y “ayuda al plan alemán de alentar la reacción y la contra-revolución”. {[12]} Se citaron estadísticas exageradas para apoyar la propuesta – por ejemplo, que el gobierno soviético representaba al 90% del pueblo ruso “y el 10% restante está constituido por la anterior clase propietaria y gobernante... Naturalmente éstos están disconformes.” {[13]} Un ex funcionario norteamericano fue citado como expresando: “Si no hacemos nada – es decir: si solamente dejamos que las cosas fluyan – ayudamos a debilitar al gobierno ruso. Y eso es jugar el juego de los alemanes.” {[14]} De modo que se recomendó que “una comisión armada con créditos y buen asesoramiento comercial podía ayudar mucho”.

En el interín, dentro de Rusia la situación económica se había vuelto crítica y la inevitabilidad de un abrazo con el capitalismo comenzaba a alborear para el Partido Comunista y sus planificadores. Lenin cristalizó esta conciencia ante el Décimo Congreso del Partido Comunista Ruso:

Sin la asistencia del capital nos será imposible retener el poder proletario en un país increíblemente arruinado en el cual el campesinado, también arruinado, constituye la amplia mayoría – y, por supuesto, a cambio de esta asistencia el capital nos exprimirá con cientos de porcentajes. Esto es lo que tenemos que entender. Por lo tanto, o bien este tipo de relaciones económicas, o nada .... {[15]}

Luego, Leon Trotsky fue citado diciendo: “Lo que necesitamos aquí es un organizador como Bernard Baruch.” {[16]}

La conciencia soviética de su inminente colapso económico sugiere que el mundo alemán y norteamericano de los negocios se sentía atraído por la oportunidad de explotar al mercado ruso dados los bienes que se necesitaban. De hecho, los alemanes ya habían arrancado temprano en 1918. Los primeros acuerdos hechos por la Oficina Soviética en Nueva York indican que anteriores apoyos financieros y morales a los bolcheviques estaban dando resultados tangibles en la forma de contratos.

El mayor pedido en 1919-20 le fue contratado a los frigoríficos de la Morris & Co., por 50 millones de libras de productos alimenticios, valuados en aproximadamente 10 millones de dólares. La familia Morris estaba relacionada con la familia Swift. Helen Swift, más tarde conectada con el Abraham Lincoln Center “Unity”, estaba casada con Edward Morris (de la firma frigorífica) y era también hermana de Harold H. Swift, un integrante con el grado de “mayor” en la Misión de la Cruz Roja a Rusia que Thompson organizó en 1917.

Ludwig Martens había sido antes vicepresidente de Weinberg & Posner, ubicada en el 120 de Broadway, Nueva York, y esta firma obtuvo una orden por 3 millones de dólares.

 

CONTRATOS FIRMADOS EN 1919 POR LA OFICINA SOVIÉTICA CON FIRMAS NORTEAMERICANAS

Fecha del Contrato

Firma

Bienes Vendidos

Valor (U$S)

 
7 de Julio de 1919 

 
Milwaukee  
Shaper Co.*


Maquinaria


 45,071

30 de Julio de 1919

Kempsmith Mfg.  Co.*

Maquinaria

97,470

10 de Mayo de 1919

F. Mayer Boot 
& Shoe*

Botas

1,201,250

Agosto de 1919

Steel Sole  
Shoe & Co.*

Botas

58,750

23 de Julio de 1919

Eline Berlow, 
N.Y.

Botas 

3,000,000

24 de Julio de 1919

Fischmann & Co. 

Vestimenta

3,000,000

29 de Septiembre de 1919

Weinberg &
Posner

Maquinaria

3,000,000

27 de Octubre de 1919

LeHigh Machine
Co. 

Máquinas de Imprenta

4,500,000

22 de Enero de 1920

Morris & Co.
Chicago 

50 millones de libras de productos alimenticios

10,000,000

 

 

 

 

*Más tarde gestionados a través de Bobroff Foreign Trade and Engineering Co., Milwaukee.

FUENTE: Senado de los EE.UU., Russian Propaganda, audiencias ente el Subcomité de Relaciones Exteriores, 66° Congreso, 2ª. Sesión, 1920, pág. 71.

 

ORO SOVIÉTICO Y BANCOS NORTEAMERICANOS

El oro constituía el único medio práctico con el cuan la Unión Soviética podía pagar por sus compras hechas en el exterior y los banqueros internacionales estaban bastante dispuestos a facilitar los embarques del oro soviético. Las exportaciones de oro soviético, mayormente monedas de oro de la época imperial, comenzaron a principios de 1920, hacia Noruega y Suecia. Luego se las reembarcó hacia Holanda y Alemania para otros destinos en el mundo, incluyendo a los EE.UU.

En Agosto de 1920 un embarque de monedas de oro fue recibido en el Den Norske Handelsbank, en Noruega, como garantía por un pago de 3.000 toneladas de carbón a cargo de Niels Juul and Company en los EE.UU. para el gobierno soviético. Las monedas fueron transferidas al Norges Bank para su depósito. Se las examinó y se las pesó y se encontró que habían sido acuñadas antes del estallido de la guerra de 1914 y eran, por lo tanto, monedas imperiales rusas genuinas. {[17]}

Poco después de este episodio inicial, la Robert Dollar Company de San Francisco recibió barras de oro, valuadas en 39 millones de coronas suecas en su cuenta de Estocolmo. El oro “tenía el sello del antiguo gobierno del Zar de Rusia”.  El agente de la Dollar Company en Estocolmo se dirigió a la American Express Company solicitando medios para embarcar el oro hacia los EE.UU. La American Express se rehusó a encargarse del embarque. Deberíamos destacar que Robert Dollar, era un director de la American International Company y, de este modo, la AIC está relacionada con el primer intento de enviar oro directamente a los EE.UU. {[18]}

Simultáneamente, se informó que tres barcos habían zarpado de Reval, en el Mar Báltico, con oro soviético destinado a los EE.UU. El S.S. Gauthod cargaba 216 cajas de oro bajo la supervisión del Profesor Lomonossoff – quien regresaba a los EE.UU. El S.S. Carl Line cargaba 216 cajas de oro bajo la supervisión de tres agentes soviéticos. El S.S. Ruheleva tenía un cargamento de 108 cajas de oro. Cada caja contenía tres “puds” (1 pud = 16.4 Kg.) de oro valuados en 60.000 rublos de oro cada uno. A esto siguió un embarque en el S.S. Wheeling Mold.

La Kuhn, Loeb & Company, aparentemente actuando por cuenta y orden de la Guaranty Trust Company, hizo averiguaciones en el Departamento de Estado concernientes a la actitud oficial existente frente a la recepción de oro soviético. En un informe, el Departamento expresó su preocupación porque, si se rechazaba la aceptación, entonces “el oro probablemente volvería de las manos del Departamento de Guerra ocasionando con ello una responsabilidad gubernamental directa y un embarazo mayor.” {[19]} El informe, escrito por Merle Smith, con la participación de Kelley y Gilbert, argumenta que a menos que el propietario tenga conocimiento de títulos imperfectos, sería imposible rechazar la aceptación. Se anticipó que se le requeriría a los EE.UU. fundir el oro en la fundición de la oficina verificadora oficial y, sobre ello, se decidió telegrafiar a la Kuhn, Loeb & Company transmitiédoles que no se impondrían restricciones a la importación de oro soviético a los Estados Unidos.

El oro llegó a Nueva York, a la Oficina Verificadora, y fue depositado, no por Kuhn, Loeb & Company, sino por la Guaranty Trust Company de Nueva York. Luego, la Guaranty Trust recurrió al Federal Reserve Board, el cual a su vez recurrió al Tesoro de los EE.UU. en lo concerniente a la aceptación y al pago. El superintendente de la Oficina Verificadora de Nueva York informó al Tesoro que los aproximadamente 7 millones de dólares en oro no tenían marcas identificatorias y que “las barras en depósito ya habían sido fundidas en barras de moneda de los EE.UU.” El Tesoro sugirió que le correspondía al Federal Reserve Board determinar si la Guaranty Trust Company había actuado “por su propia cuenta, o por cuenta de terceros en la presentación del oro”, y particularmente “si había, o no, resultado una transacción de transferencia o crédito de la importación o del depósito del oro.” {[20]}

El 10 de Noviembre de 1920, A. Breton, un vicepresidente de la Guaranty Trust le escribió al secretario asistente Gilbert del Departamento del Tesoro quejándose de que la Guaranty no había recibido de la oficina verificadora el usual adelanto inmediato sobre depósitos de “material amarillo dejado con ellos para su reducción”. La carta afirma que la Guaranty Trust había recibido garantías satisfactorias en cuanto a que las barras eran el producto de fundir monedas francesas y belgas, si bien había comprado el metal en Holanda. La carta solicitaba el pronto pago por el oro. En su respuesta la Tesorería argumentó que “no compraba oro enviado a las oficinas monetarias o verificadoras de los EE.UU. de conocido o sospechado origen soviético” y, en vista de las conocidas ventas de oro a Holanda, el oro enviado por la Guaranty Trust Company se consideraba como “un caso dudoso, que sugiere origen soviético.” El Tesoro indicó que la Guaranty Trust Company podía retirar el oro de la oficina verificadora en cualquier momento que deseara o pudiese “presentar pruebas adicionales a la Tesorería, al Banco de la Reserva Federal de Nueva York o al Departamento de Estado, como sea necesario para alejar toda sospecha del origen soviético del oro.” {[21]}

En los archivos no hay un registro relacionado con el desenlace final de este caso pero, presumiblemente, la Guaranty Trust terminó siendo pagada por el embarque. Obviamente, este depósito de oro era para implementar el acuerdo, logrado a mediados de 1920, entre la Guaranty Trust y el gobierno soviético por el cual la compañía se convirtió en el agente soviético dentro de los EE.UU. (véase el epígrafe a este Capítulo).

En una fecha posterior se determinó que el oro soviético también estaba siendo enviado a Suecia. La casa de moneda sueca “funde el oro ruso, lo verifica y le coloca el sello de la moneda sueca a pedido de los bancos suecos u otros ciudadanos suecos propietarios del oro”. {[22]} Y al mismo tiempo, Olof Aschberg, titular del Svenska Ekonomie A/B (la intermediaria soviética y filial del Guaranty Trust), estaba ofreciendo “cantidades ilimitadas de oro ruso” a través de bancos suecos. {[23]}

En resumen: podemos relacionar a la American International Corporation, al influyente Profesor Lomonossoff, a la Guaranty Trust, y a Olof Aschberg (a quien ya hemos identificado) con los primeros intentos de importar oro soviético en los Estados Unidos.

 

MAX MAY, DE LA GUARANTY TRUST, SE CONVIERTE EN DIRECTOR DEL RUSKOMBANK

El interés de la Guaranty Trust en la Rusia soviética se renovó en 1920 en la forma de una carta enviada por Henry C. Emery, gerente asistente del Departamento Exterior de la Guaranty Trust, a De Witt C. Poole en el Departamento de Estado. La carta estaba fechada el 21 de Enero de 1920, apenas unas semanas antes de que Allen Walker, el gerente del Departamento Externo, se volviese activo formando la virulentamente antisoviética organización “United Americans”. Emery presentó numerosas preguntas acerca de la base legal del gobierno y de la banca soviéticas y quiso saber si el gobierno soviético era realmente el gobierno de facto de Rusia. {[24]} “Revolución antes de 1922 planificada por los rojos”, acusaba la United Americans en 1920; pero la Guaranty Trust había iniciado negociaciones con estos mismos rojos y estaba actuando como un agente de los soviéticos en los EE.UU. para mediados de 1920.

En Enero de 1922 el Secretario de Comercio, Herbert Hoover, intercedió ante el Departamento de Estado a favor de un esquema elaborado por la Guaranty Trust para intercambiar relaciones con el “Nuevo Banco Estatal de Moscú”. Este esquema, escribió Herbert Hoover, “no sería objetable si se estipulase que todo el dinero que quedase en la posesión de ellos se utilizará para la compra de bienes civiles en los EE.UU.”; y después de afirmar que tales relaciones estarían en línea con la política general, Hoover añadía: “Puede ser ventajoso tener estas transacciones organizadas de tal manera que sepamos cual es el movimiento, en lugar de tener operaciones desintegradas como sucede actualmente”. Por supuesto, este tipo de “operaciones desintegradas” son consistentes con las de un mercado abierto, pero a este enfoque Herbert Hoover lo rechazaba a favor de canalizar el intercambio a través de fuentes específicas y controlables en Nueva York. El Secretario de Estado Charles E. Hughes expresó su desagrado con el esquema de Hoover-Guaranty Trust, del cual pensó que podía ser interpretado como un reconocimiento de hecho del régimen soviético mientras que los créditos acumulados podían ser utilizados en desmedro de los EE.UU. El Departamento de Estado le envió, pues, una respuesta ambigua a la Guaranty Trust. Sin embargo, ésta siguió adelante (con el apoyo de Herbert Hoover), participó en la formación del primer banco internacional soviético, y Max May de la Guaranty Trust se convirtió en el titular del departamento externo del nuevo Ruskombank.

 

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[1] )- Departamento de Estado de los EE.UU. Decimal File, 861.00/3094

[2] )- Esta sección está tomada de las audiencias del Senado norteamericano, Russian Propaganda, llevadas a cabo ente el Subcomité de Relaciones Exteriores, 66° Congreso, 2ª. Sesión 1920

[3] )- Morris Hillquit era el intermediario entre el banquero neoyorquino Eugene Boissevain y John Reed en Petrogrado.

[4] )- Departamento de Estado de los EE.UU. Decimal File, 861.00/4214a

[5] )- Ibid., 861.00/1938

[6] )- Ibid.

[7] )- Ibid., 861.00/2003

[8] )- Ibid.

[9] )- Ibid., 861.00/2002

[10] - Ibid

[11] )- Ibid., M 316-18-1306

[12] )- Ibid.

[13] )- Ibid.

[14] )- Ibid.

[15] )- V. I. Lenin, Informe al Décimo Congreso del Partido Comunista Ruso (Bolchevique), 15 de Marzo de 1921.

[16] )- William Reswick, I Dreamt Revolution (Chicago: Henry Regnery, 1952), p. 78

[17] )- Departamento de Estado de los EE.UU. Decimal File, 861.51/815

[18] )- Ibid., 861.51/836

[19] )- Ibid., 861.51,/837, 4 de Octubre de 1920

[20] )- Ibid., 861.51/837, 24 de Octubre de 1920

[21] )- Ibid., 861.51/853, 11 de Noviembre de 1920

[22] )- Ibid., 316-119, 1132

[23] )- Ibid., 316-119-785. Este informe contiene datos adicionales sobre transferencias de oro ruso a través de otros países e intermediarios. Véase también: 316-119-846

[24] )- Ibid., 861.516/86

La Editorial
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Antony Sutton -Wall Street y los Bolcheviques